martes, 30 de junio de 2015

Paradojas


La paradoja del mentiroso

Epiménides: ¡Todos los cretenses son mentirosos!
Epiménides es cretense. ¿Decía la verdad?

La paradoja del Quijote

En una isla existía una ley según la cual el guardia de la isla le preguntaba a los viajeros que llegaban a sus murallas: “¿A qué viene usted aquí?”. Si los viajeros decían la verdad se les dejaba pasar libremente; si mentían eran ahorcados.
Un día un viajero dijo al guardia: “He venido para ser ahorcado”. Se planteó, de este modo, un problema: si no lo ahorcaban, habría mentido, y por esto debería ser ahorcado; pero por otra parte, si lo ahorcaban, habría dicho la verdad y, por tanto, no debería ser ahorcado.
Para decidir la cuestión, el visitante fue llevado ante el gobernador de la isla, que tomó la siguiente resolución: “Decida lo que decida tendré que vulnerar la ley. Así pues, seré clemente y dejaré libre a este hombre”. De modo que, finalmente, el viajero fue liberado.
Pocos días después, Sancho Panza fue nombrado gobernador de la isla, habiendo jurado respetar las leyes de la misma. 

Paradoja del barbero

Esta paradoja fue propuesta por Bertrand Russel en 1918, y dice lo siguiente: el barbero de un pueblo dice que él no afeita a aquellos que se afeitan a sí mismos, pero sí afeita a todos aquellos que no se afeiten a sí mismos. Un buen día alguien le pregunta si él debería afeitarse a sí mismo.
De afeitarse él mismo, sería uno de los hombres que se afeitan a sí mismos. Por lo tanto, él no puede afeitarse a sí mismo. Si otra persona le afeita, ya no se afeita él, pero él dice que afeita a estas personas.

Paradoja de Alicia

  Alicia está soñando con el rey rojo que también duerme y sueña con Alicia. El sueño se repite sin cesar. ¿es el rey “una cosa” del sueño de Alicia, o es ella “una cosa” del sueño del rey? 

No hay comentarios: