LA VENGANZA
La inmaculada
pantalla del ordenador, me bloqueaba. El indicador de escritura con su latido
insistente me retaba provocador “No eres
capaz” decía. Bostezaba con descaro en la línea de salida, esperando que le diera
la orden de empezar. Y únicamente para fastidiarle, comencé a escribir.
“La
lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad iluminaba el cielo con la
paleta precisa de un pintor surrealista.
Los edificios se deshacían dejando una
mancha multicolor en el asfalto que, convertido en una masa viscosa y brillante,
se los tragaba. Los árboles retorcidos de dolor
iluminaban como antorchas medievales
la densidad grisácea del aire que se extendía como una niebla opaca, colmada
de chasquidos, sirenas y rumores de desolación.”
Renuente me levanté del sillón, no quería que las musas,
que por fin me habían visitado se despistaran. El calor era sofocante. La ropa se pegaba a mi cuerpo. Y la boca seca
me ardía. Abrí la nevera y me bebí de un trago toda el agua de la botella. Metí
la cabeza debajo del grifo y dejé que el agua chorrease por mi cuerpo. Encendí
el ventilador y, de repente, las luces se apagaron. Todo quedó oscuro y
extrañamente silencioso. Al final del pasillo, vi un leve resplandor en el despacho
donde había estado escribiendo. Me dirigí allí, la pantalla del ordenador
emitía una luz vacilante .Me senté en el
sillón frente a la pantalla. Estaba leyendo lo que había escrito cuando unas
manos invisibles teclearon:
“Miré
por la ventana... y vi como una
gigantesca tela de araña incandescente
cubría la ciudad” El teclado enmudeció.
Y yo
miré por la ventana y la ciudad era comida por las llamas.
El
teclado volvió a hablar:” los cristales de la ventanas estallaban como
bombas asesinas. Lenguas de fuego lamían
con furia las paredes”- se paró.
Muerto
de miedo, sin comprender lo que pasaba me acurruque debajo de la mesa. Con un
estruendo pavoroso estallaron los cristales de la ventana.
Chillé
con todas mis fuerzas, “Maldito ordenador para de una vez”.El ordenador me
contestó tecleando de nuevo.
Me levanté
y leí “Anoche, como consecuencia de un horrible incendio, murió Joaquín
Leganés en su domicilio de la calle Alcántara. Al parecer el incendio fue como
consecuencia de un cortocircuito del ordenador donde Joaquín escribía sus
famosos textos”
! Maldito tú,
explotador!
FIN
Y el
ordenador se incendió.
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