El quinto postulado
Euclides en
su obra, Los Elementos, presenta de manera formal, partiendo únicamente de
cinco postulados la base de la geometría euclidea. El quinto postulado de
Euclides conocido con el nombre de axioma de las paralelas: “Por un punto
exterior a una recta, se puede trazar una única paralela a la recta dada.” Ha sido una de las cuestiones
matemáticas mas controvertidas a lo largo de la historia de las
matemáticas. A primera vista esto es evidente, pero durante siglos se
cuestiono si era un axioma o podía ser deducido del resto de postulados ¿Cómo
podemos demostrar que las rectas nunca se cortarán en su prolongación infinita?
Una cosa es la intuición que podamos tener y otra el problema de la
demostración matemática formal.
Gauss pensó
que podrían existir geometrías donde el quinto postulado no fuera cierto. Gauss
pensaba en la esfera y en la posibilidad de una geometría esférica que cumplía
todos los axiomas euclideos menos el quinto postulado.
Fue en el
siglo XIX cuando se desarrollaron las geometrías no-euclideas que negaban el
quinto postulado. Nacio la geometría
elíptica desarrollada por Riemann, y la geometría
hiperbólica desarrollada por Lobachevsky (entre otros).
La Geometría del Universo
Si en el
universo en que vivimos solo una de las geometrías puede ser la correcta, lo
cual haría a las demás geometrías falsas, entonces ¿cuál de todas es la
geometría verdadera? ¿O será posible que todas sean igualmente ciertas en el
universo en el que vivimos? La pregunta es: ¿qué geometría es más útil para
entender el mundo físico y en qué casos conviene utilizar una u otra?
Evidentemente
la geometría euclidea es muy útil. La mayoría de las mediciones locales,
análisis de longitudes, áreas y volúmenes las podemos realizar con geometría
euclídea. Sin embargo, si tuviéramos que hacer operaciones geométricas sobre
grandes distancias en la Tierra
sería conveniente utilizar la geometría esférica, ya que la Tierra se parece más a una
esfera que un plano.
Si lanzamos
dos rayos de luz perfectamente paralelos ¿se mantendrán paralelos (espacio
plano), se cortarán (espacio de curvatura positiva) o se alejarán (espacio de
curvatura negativa)? Einstein se apoyó en la geometría no-euclidea para
desarrollar la Teoría
de la Relatividad
General. Los rayos de luz siguen trayectorias en función de
la curvatura del espacio, y la curvatura depende de la masa y la energía. Según
Einstein, si conocemos la distribución de la masa y la energía en el Universo
conoceremos su geometría en cada punto del mismo y por lo tanto la forma en la
que se mueven y aceleran los objetos. El desarrollo de la Teoría General de la Relatividad nos hace
llegar a una interesante conclusión: las tres geometrías, tanto la euclideana
como la elíptica como la hiperbólica, pueden ser igualmente válidas. La Relatividad no
descarta ninguna de estas posibilidades.
La cosmología
intenta resolver cual es el valor global de la curvatura del Universo, si
es plano, cerrado (curvatura positiva) o abierto (curvatura negativa) y de
momento todos los indicadores apuntan a un universo prácticamente plano cuya expansión se
está acelerando.
La trayectoria de dos moscas



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